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  • Carmen

Visitando una granja de producción ecológica de lechazo churro

Actualizado: 23 de ago de 2020

En la provincia de Burgos, comarca de La Bureba, adentrándonos en el Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil, nos encontramos con Barcina de los Montes, pequeña población en la que residen durante todo el año 26 personas y que en verano se ve incrementada gracias a los vecinos del pueblo que ya no residen allí, pero mantienen sus viviendas como segundas residencias. El lugar lo merece. En plena naturaleza y rodeado de montes con hayedos, encinas, tierras ricas para pastos y cultivos y una fauna que cuenta en el Parque Natural con 128 especies de vertebrados, entre los que se encuentran el gato montés, la nutria, el musgaño patiblanco, águila real, perdicera, buitre común, garza imperial...

No hay que olvidar que en esta comarca de La Bureba, en concreto en la población de Poza de la Sal, nació Félix Rodríguez de la Fuente, inolvidable divulgador de la vida animal.


Llegando a Barcina de los Montes Pico Humión. 1437 m de altitud Un zorrillo que me encontré de camino



En Barcina de Los Montes no es difícil encontrar La Majada de Barcina, hay que pasar el antiguo lavadero y un poco más adelante nos encontramos el indicador de su granja La Majada de Barcina y al lado un horno de Pereruela, que ya evoca los asados tradicionales que tanto nos hacen disfrutar.


El simpático anexo de la indicación Antiguo lavadero de Barcina La Majada de Barcina



Una vez en la Majada me recibe Jose, copropietario de la granja junto con su mujer Isabel. Viene del matadero con unos cuantos lechazos listos para la venta. En este momento se les pesa y coloca el marchamo y el indicador de Producción ecológica y se introducen en bolsas de tejido individuales, listas para su envío. Después él se va a llevar unos cuantos lechazos a un restaurante de la zona: El momumento al pastor, en Ameyugo, que lo ofrece en su carta.


Llega Isabel, con toda su energía y alegría que te transmite nada más verla. Como viene acalorada de las faenas de la granja y con la temperatura que hace hoy, me invita a un refresquito, que nos tomamos tan ricamente mientras me va contando lo que supone ser una granja de producción ecológica y las faenas que conlleva la suya en concreto. Es fascinante lo que cuenta. Ellos mismos, con su hijo, su pareja y dos ayudantes más, realizan el ciclo completo. Me explico. Su ganado es ovino, cuentan con un rebaño de 700 ovejas y ellos siembran el alimento de las ovejas, lo recogen, seleccionan y almacenan. Hay que tener en cuenta que en la zona cuando nieva, nieva mucho y tienen que tener asegurado el alimento para sus ovejas. De estos mismo animales obtienen la leche para la elaboración totalmente artesanal de sus quesos y los lechazos o corderos lechales, que reciben este nombre porque sólo se alimentan de la leche materna.


Habiendo dado buena cuenta del refresquito, iniciamos el recorrido por la granja. Lo primero que me muestra Isabel es la pequeña quesería en la que ella misma elabora su queso ecológico de leche de oveja churra me enseña los moldes, la prensa, el contenedor donde vuelcan la leche que ordeñan a sus ovejas y el secadero, allí el aroma de los quesos embelesa. Me explica al detalle el proceso de elaboración, sencillo y laborioso a la vez y continuamos la ruta. De camino a la nave donde tienen a la ovejas que están a punto de parir o recién paridas, me muestra los montes donde pastorean. Lo que se me vino a la cabeza es lo felices que tienen que ser esas ovejas en un lugar así.

En la nave donde están las ovejas preñadas o recién paridas, se podía ver a los corderillos mamando de sus madres o correteando y jugando entre ellos. Me cuenta Isabel que hay que estar muy pendientes de ellas, porque suelen tener entre 1 y 3 crías, y la madre se suele quedar con una de sus crías y rechazar al resto, con lo cual estos corderitos tienen que ser alimentados por ellos con la leche de sus ovejas.

Durante la visita, una de los ovejas parió y ahí estaba la madre en pié removiendo la tierra con sus patas delanteras como diciendo a la cría que se levantara y que se pusiera a mamar, pero creo que el corderillo estaba un poco perezoso, así que allí fué el hijo de Isabel, protegió con una pequeña valla la zona donde se encontraban la madre y la cría y con la ayuda de Isabel que sujetaba la cabeza de la madre, puso en pié a la cría colocándola de forma que comenzase a mamar y así fué.




Secadero de quesos Lechazos raza churra Oveja y su cría recién nacida



De ahí nos fuímos a visitar el invernadero, donde tienen tomates, lechugas, calabacines, fresas, cebollas, pimientos, etc...una joya para quienes amamos la cocina y los buenos alimentos.

Isabel me cuenta que en ocasiones llegan turistas de Alemania que van expresamente a conocer su granja y que se van encantados de lo que han visto.


Una vez terminada la visita a la granja, regresa Jose y junto con Isabel me invitan a acompañarles al restaurante El Monumento al pastor, en Ameyugo (puerta de entrada al desfiladero de Pancorbo), para probar allí un asado de lechazo de los que ellos crían y les sirven. ¿Cómo negarme? En este restaurante, que tiene en el día de la visita una puntuación de 4,4 sobre 5 con 779 reseñas en Google y otra puntuación de 4,5 sobre 5 con 167 reseñas en Tripadvisor, trabajan con productos locales de calidad, como el lechazo ecológico de La Majada de Barcina. ¿Qué deciros del sabor? Pues que hay que probarlo! Su calidad y sabor unidos a la experiencia en asados del personal del restaurante hicieron de este simple asado, con su piel churrascadita, uno de esos placeres que buscamos en Yantares.




El monumento al pastor Asando el lechazo Lechazo asado La Majada de Barcina


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